Minerva, la Diosa Rota

Minerva

Minerva debió ser, en tiempos mejores, una hermosa mula; una diosa como aquella que en Roma velaba por sabios y artesanos.

Minerva, cuando la encontramos, hace apenas una semana, estaba rota. Como esas diosas romanas de piedra que aparecen de vez en cuando, a las que siempre les falta algo. Abandonada a su suerte, al parecer por un grupo de gitanos, en medio del campo, sin agua, sin comida, sin rumbo… rota. Sus cascos, sobrecrecidos, su delgadez, demasiado evidente.

Fueron las autoridades del SEPRONA en este caso las que se pusieron en contacto con el personal de El Refugio del Burrito para denunciar el estado de este animal que, al parecer, llevaba tres días vagando por unos terrenos próximos a la localidad extremeña de Olivar de la Frontera.
La mula carecía de microchip, así que no sabíamos su nombre, ni su procedencia. En honor a la oficial del SEPRONA que llevó a cabo la denuncia y trámites para recoger a esta ancianita de ya 30 años, decidimos bautizarla como Minerva.

Nuestro equipo de la granja de Doña Rosa en la provincia de Badajoz se puso inmediatamente manos a la obra y, acompañados de nuestro veterinario en la zona, procedió a ir en busca de esta mula que necesitaba ayuda. Cuando llegaron al lugar, constataron la urgencia de su intervención. Sin perder un minuto, el veterinario se aseguró de que el animal estuviese en condiciones de viajar los 30 kilómetros que la separaban de la seguridad de nuestro Refugio. Una vez allí, se procedió a un examen más exhaustivo para determinar los problemas que presentaba y las soluciones que podían dársele.

La evaluación veterinaria dio los siguientes resultados:

Problemas dentales agudos, cosa que podría explicar su extrema delgadez.
Cascos herrados y sobrecrecidos.
Heridas en varias partes del cuerpo que muestran a las claras el uso de arneses totalmente inadecuados y mal colocados, además de evidenciar que estuvo trabajando hasta el mismo día de ser abandonada.
Cuello y tráquea aplastados. No está claro si debido a un accidente o, una vez más, a la mala colocación de arneses y el trabajo excesivo. Minerva no se recuperará jamás de esta dolencia.

A pesar del desalentador cuadro que presenta, se ve que Minerva es una luchadora nata y una mula de una fuerza extraordinaria. En tan sólo una semana, va reaccionando estupendamente al tratamiento y es muy vivaracha. Se está recuperando de maravilla.

Así y todo, es muy triste pensar que hay propietarios que tratan así a sus animales y luego les abandonan. En El Refugio del Burrito, no dejaremos de trabajar para que todas esas “Minervas” puedan ser las diosas que tienen que ser. No dejes de ayudarnos, con una contribución económica, un apadrinamiento, voluntariado… sea como fuere, TÚ puedes ser una pieza clave para recomponer el puzle del bienestar animal que, por desgracia y como los dioses de piedra, también está roto.

¡Ayúdanos a ayudarles!